IDEALISTER | CLAUDIA DEL RÍO | CURADORA NANCY ROJAS

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Curadora: Nancy Rojas

Muestra de dibujo, pintura, instalación, video.

Evento inauguración: Jueves 17 de Mayo de 2018, 19:30hs
Fecha de cierre: 8 de Julio de 2018
Entrada libre y gratuita

SOBRE LA MUESTRA
Idealister es una exposición que asume una hipótesis posible sobre “la vida de los ojos” (título que la artista propuso también para esta muestra), manifestándose como el ojo de un tiempo que sucede inestable. El tiempo de trabajo dentro y fuera del taller, que vela por la transformación de libretas y anotaciones sueltas en pancartas. Manifiestos que se hacen dibujos, dibujos que se hacen pintura, y pinturas que devienen en bordados con inscripciones tomadas de noticias policiales, oscilando todos ellos entre una suerte de artesanía desesperada y un arte magistral lleno de declaraciones. “Escribime, escribime”, “Negar un aborto a una niña violada ¿qué es?”, “Feminismo”, “Inventemos una artista que no soy”, “El arte es mi partido”, “Si hay sufrimiento no es amor”, son algunas de las expresiones que presentan sus dibujos y collages protagonizados por Miña.

Como contrapunto visual están los retratos en lápiz y aceite de lino, los paisajes con ojos blancos, los búhos fantasmagóricos, un poema pictórico. Piezas testigo de su afán de ser otras en el acto mismo de estar escribiendo, pintando, bordando, de su fuga constante del estilo, considerado éste como una de las matrices de las tradiciones reveladoras del dominio masculino.

IDEALISTER Claudia del Río-IUAQNS-2016-lápiz y birome

SOBRE LA ARTISTA
Claudia del Río nació en Rosario en 1957. Es artista, escritora y educadora. Formada en la Universidad Nacional de Rosario, dónde enseña. En 2002 cofundó el Club del Dibujo, un espacio de pensamiento y acción; desde el 2006 el proyecto Pieza Pizarrón (Lehrstücke), dispositivo de dibujo, teatro y pedagogía. En 2007 inició RUSA: Residencia para Un Solo Artista, en su casa taller. Fue invitada como representante argentina a las Bienales de La Habana (Cuba), la del Mercosur en Porto Alegre (Brasil), la de Medellín (Colombia) y la de Salto (Uruguay); y a numerosas residencias artísticas de América Latina y España. Colabora escribiendo reseñas sobre arte contemporáneo, para diversos medios. Publicó Litoral y Cocacola (Ivan Rosado, 2012) y Pieza Pizarrón (Club del Dibujo, 2013), e Ikebana política (Iván Rosado, 2016).

IDEALISTER Claudia del Río-Polisson-2015-materiales diversos

TEXTO CURATORIAL Por Nancy Rojas

Idealister

“Generar una imagen exacta es asegurarse contra la desaparición, canibalizar la vida hasta que ésta se convierta de forma certera y permanente en una imagen especular, en un fantasma”

Donna Haraway[i]

Permanencia. No permanencia. Entre la omisión de una u otra situación parece estar la clave performativa del despliegue autoral de Claudia del Río. Aseverar esto nos puede conducir a una proeza épica. En cierto modo esta exposición es eso, porque, entre otras razones, en la narración frágil y a la vez sistémica que propone, el diario aparece como coartada ideológica y la mirada como un destello de activismo en el espacio.

Pese a ser una artista militante del “Gran Afuera”, Claudia procede fundamentalmente entre los bordes de las cosas, del happening, escribiendo y sobre-escribiendo desde el fondo, haciendo tesis con los sedimentos de la propia obra y de ciertas historiografías artísticas y literarias.

Idealister asume una hipótesis posible sobre “la vida de los ojos” (título que la artista propuso también para esta muestra), manifestándose como el ojo de un tiempo que sucede inestable. El tiempo de trabajo dentro y fuera del taller, que vela por la transformación de libretas y anotaciones sueltas en pancartas. Manifiestos que se hacen dibujos, dibujos que se hacen pintura, y pinturas que devienen en bordados con inscripciones tomadas de noticias policiales, oscilando todos ellos entre una suerte de artesanía desesperada y un arte magistral lleno de declaraciones. “Escribime, escribime”, “Negar un aborto a una niña violada ¿qué es?”, “Feminismo”, “Inventemos una artista que no soy”, “El arte es mi partido”, “Si hay sufrimiento no es amor”, son algunas de las expresiones que presentan sus dibujos y collages protagonizados por Miña.

Como contrapunto visual están los retratos en lápiz y aceite de lino, los paisajes con ojos blancos, los búhos fantasmagóricos, un poema pictórico. Piezas testigo de su afán de ser otras en el acto mismo de estar escribiendo, pintando, bordando, de su fuga constante del estilo, considerado éste como una de las matrices de las tradiciones reveladoras del dominio masculino.

Hacer con lo que hay. Esa parece ser la meta de toda esta producción, la cual asume una petición de principio: el orden visual debe emparentarse con el orden emocional. Condición que hace a una permanencia memoriosa siempre de los destinos de la naturaleza, frágil y amenazante a la vez.

En este sentido, Claudia permanece en la alteridad, en las palabras y las cosas, en la imagen de sí misma a la luz de un sujeto desdoblado, de un diario personal (Ikebana política) que, a modo de collage, oficia a la vez como oteador colosal.

[i] Donna Haraway, El patriarcado del osito Teddy. Taxidermia en el Jardín del Edén, Buenos Aires, Sans Soleil Ediciones Argentina, 2015, p. 101.

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