LO QUE SE HACE POR AMOR | CURADORA: EUGENIA GONZÁLEZ MUSSANO

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LO QUE SE HACE POR AMOR

Curadora: Eugenia González Mussano
Asistentes: Aylén Bartolino Luna y Victoria Gatica

Artistas:
Julia Levstein
Fernanda Leunda y Celeste Onaindia
Danilo
Florencia Mainetti
Nina Kovensky

FECHAS Y  HORARIOS
Evento inauguración: Jueves 15 de Marzo de 2018, 19:30hs
Fecha de cierre: 6 de Mayo de 2018-02-27
MGP: Gral Paz 33, Centro, Cba.
De martes a domingos y feriados, de 10 a 20hs.
Entrada libre y gratuita

SOBRE LA MUESTRA
Lo que se hace por amor y en particular por amor al arte… no se hace por dinero.
Estos presupuestos enmarcan parte de las creencias sobre las que intentaremos dialogar, en el marco de esta curaduría, respecto a la condición de ser mujeres y en particular las condiciones que se nos imponen y que acabamos imponiéndonos, reproduciéndolas dentro del campo del arte.
En las salas de exhibición se encuentran acumuladas todas las obras hechas por artistas mujeres pertenecientes a la colección del Museo Genaro Pérez, que representan el 12,4% de su total, visibilizando la notable diferencia cuantitativa de representación. Junto a esta instalación se encuentra el trabajo de Julia Levstein, quien armó un archivo de artistas cordobesas con la ambición de reunir un amplio espectro identitario. El archivo está conformado por artistas trans, lesbianas y mujeres nombradas por otras artistas, armando una red local que refuerza la autopercepción de género.
Además, durante el tiempo que dure la muestra, con el propósito de hacer de las salas de exhibición un espacio vital, se desarrollarán diferentes actividades: la acción de Danilo que atraviesa la crisis de su masculinidad, una jornada de improvisación en danza coordinada por Florencia Mainetti, el taller de defensa personal coordinado por Fernanda Leunda y Celeste Onaindia y la proyección de la película Que aparezca Maresca de Nina Kovensky.

TEXTO CURATORIAL
Lo que se hace por amor y en particular por amor al arte… no se hace por dinero. Estos presupuestos enmarcan parte de las creencias sobre las que intentaremos dialogar, en el marco de esta curaduría, respecto a la condición de ser mujeres y en particular las condiciones que se nos imponen y que acabamos imponiéndonos, reproduciéndolas dentro del campo del arte.
En las salas de exhibición se encuentran acumuladas todas las obras hechas por artistas mujeres pertenecientes a la colección del Museo Genaro Pérez, que representan el 12,4% de su total, visibilizando la notable diferencia cuantitativa de representación. La devaluada posición de las mujeres puede ser observada no sólo en la desigual participación en colecciones, sino también en galerías y cargos directivos que afectan directamente las posibilidades emancipatorias de las artistas trabajadoras, en relación a la generación de sus propios recursos económicos y la ejecución de sus capacidades.
Encontramos ciertos paralelismos entre el trabajo no reconocido de las mujeres, asociado a labores de afecto y cuidado, y el trabajo no remunerado de las artistas en las instituciones del campo, lugar donde se construye parte de la trama cultural a costa de su trabajo, la mayor parte de las veces gratuito o a cambio de un capital simbólico difícilmente capitalizable para solventar las condiciones materiales de sus prácticas. Estas condiciones altamente naturalizadas en la esfera pública y privada, se sostienen en nombre del amor y la realización personal, es decir, bajo la creencia de ser actividades que nos hacen sentir plenas haciendo lo que amamos de manera desinteresada, para así aceptar con devoción y gratitud un trabajo no remunerado.
Entonces encontrarnos con artistas mujeres es encontrarnos con una situación de doble invisibilización, la falta de reconocimiento histórico de su trabajo y la situación particular en que nos encontramos lxs artistas visuales respecto al no reconocimiento de nuestro hacer, en sus múltiples derivas, como un trabajo remunerable. Repararemos en un ejemplo paradigmático: el trabajo de la puta, estigmatizada por cobrar por “lo que se hace por amor”, atrapada en el juego de una sociedad que la juzga por cobrar dinero haciendo uso de aquello con lo que la misma sociedad la ha estigmatizado, ser objeto de deseo.
Nos interesa que profundicemos un poco más en el campo del arte, ahondando en los prejuicios que encontramos respecto a los quehaceres de las artistas mujeres. Sospechamos (y no sólo es una sospecha) que muchas de las artistas no tienen dentro de su horizonte profesional que sus obras sean calificadas de “femeninas”. Pensemos un poco porqué. Esta categoría es un atributo construido social y políticamente e implantado sobre el cuerpo de las mujeres como algo “natural”. Lo que las ha llevado a encarnar el arte de la sumisión y borrar de sí todo lo que tenga que ver con el dominio de la competencia. “Lo femenino” entonces, es usado como carente de compromiso ético, referente a las emociones, demasiado soft, pequeño o respectivo a las flores, al amor y lo doméstico. Siguiendo esta línea de pensamiento, ser definida como artista con una obra femenina sería algo similar a aceptar que todas las mujeres no podemos ser otra cosa que amas de casa, es un calificativo y un hacer que nos “descalifica”. Sin embargo, nos gustaría reivindicar “lo femenino” tanto como el quehacer de las amas de casas, no como un atributo esencial sobre el cual no podemos elegir, ni discutir, sino como un espacio de lucha y de potencia. Mientras pensemos que podemos ser algo “mejor” que femeninas, algo “mejor” que amas de casa, estamos aceptando las condiciones de una sociedad que nos descalifica bajo estas etiquetas. Discutir y construir lo femenino como una categoría de sentido en disputa puede ser una tarea a emprender, para que lo femenino no nos hunda sino que nos ayude a impulsarnos.
Pero sigamos adelante, claramente los atributos de la femineidad y la masculinidad o la identidad de mujer y varón son categorías esencialistas e idealizadas, reduccionistas y binarias, imposibles de ser encarnadas por algún individuo en su totalidad, más bien estamos en un proceso de continua transformación. De esto hace eco el trabajo de Julia Levstein, quien armó un archivo de artistas cordobesas con la ambición de reunir un amplio espectro identitario. El archivo está conformado por artistas trans, lesbianas y mujeres nombradas por otras artistas, armando una red local que refuerza la autopercepción de género.
Durante el tiempo que dure la muestra, con el propósito de hacer de las salas de exhibición un espacio vital, se desarrollarán diferentes actividades: la acción de Danilo que atraviesa la crisis de su masculinidad, una jornada de improvisación en danza coordinada por Florencia Mainetti, el taller de defensa personal coordinado por Fernanda Leunda y Celeste Onaindia y la proyección de la película Que aparezca Maresca de Nina Kovensky. Las actividades deambularán por el espacio intentando hacer de él un territorio donde podamos ensayar formas no delimitadas de definirnos y con el deseo intenso de que cada cuerpo encuentre la potencia particular que lo sostiene. Creemos que hoy tenemos la posibilidad de deformar a este sujeto separado, completo y soberano de sí mismo que la modernidad ha erigido como bandera. Queremos poder hablar de nuestras prácticas artísticas, corporizar el desborde de las estructuras y asumir, de este modo, nuestro cuerpo y las instituciones como campos de batalla donde desnaturalizar lo normado, inventar otras formas de vida política y contagiarnos de la vibración que contiene el deseo.

SOBRE LA CURADORA
Eugenia González Mussano
nació en Bahía Blanca en 1983. Vive y trabaja en Córdoba. Es artista visual, docente y curadora independiente. Es Licenciada en Pintura (UNC). Obtuvo varias becas a nivel nacional (FNA, Curadora, Manta, Casa/Residente) que le permitieron continuar su formación en diferentes residencias y clínicas dentro del país. Co-coordinó el Programa de Arte Contemporáneo del Centro Cultural Casa de Pepino y formó parte del equipo de trabajo de Unidad Básica Museo de Arte Contemporáneo de Córdoba. Es adscripta en la cátedra Medios Múltiples (FA-UNC) y participa del equipo de investigación Poéticas e Institucionalidad en el Arte Contemporáneo de Córdoba (FA-UNC). Actualmente desarrolla el proyecto ÊTRE, ganador del Programa Obrar para proyectos colectivos y trabaja para su próxima muestra en el Museo Bonfiglioli de Villa María.

SOBRE LAS ASISTENTES DE CURADURÍA
Victoria Gatica
es artista. Vive y trabaja en Córdoba.

Aylén Bartolino Luna nació en Córdoba. Se licenció en Grabado, en la UNC, donde también es adscripta en la cátedra de Dibujo IV-G. Viajó gratis a México, España y Brasil: en los primeros casos becada, y en el último, por puntos acumulados en aerolíneas. Pinta casas y en las vacaciones suplanta a obreros de una fábrica de cortinas de enrollar. Participa en pocas muestras, con producciones visuales, sonoras y textuales. En otras, colabora desde el trabajo curatorial. Recientemente encargó un camión de greda para construirse una piecita donde cultivar hongos.

ACTIVIDADES EN EL MARCO DE LA MUESTRA
Miércoles 28 de marzo 17hs / Miércoles 11 de abril 17hs

APERTURA DE ARCHIVO
Pieza en sala: Julia levstein, Vocabulario, Intalación, 2017.
Proyecto generado a partir de la base de datos de artistas trans, lesbianas y mujeres de la provincia de Córdoba.
Por Julia Levstein

Sábado 31 de marzo 15hs a 20hs
UNA DECLARACIÓN DE GUERRA
Actividad: Taller abierto de Muay Thai y Bjj para trans, travas, tortas y mujeres
Por Fernanda Leunda y Celeste Onaindia

Sábado 7 de abril 18hs
ASADO CON AMIGOS
Experiencia Colectiva
Por Danilo

Viernes 20 de abril 18hs
UN CUERPO TODOS LOS CUERPOS
Una jornada de improvisación en danza
Por Florencia Mainetti

Jueves 26 de abril 18hs
QUE APAREZCA MARESCA
Proyección de la película
Por Nina Kovensky

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