CURADORES AL MUSEO

Este ciclo contempla la producción expositiva en conjunto con la producción teórica orientada al arte contemporáneo. La selección de los curadores tiende a destacar las prácticas artísticas contemporáneas y tiene que ver con uno de los objetivos de la gestión que es la pluralidad de miradas e intérpretes, involucrándose en la vida social de la ciudad y sus diferentes necesidades, voces e interpretaciones.

Desplegable | GENARO & COMPAÑÍA

DESPLEGABLE | Este es un proyecto curatorial que establece vínculos entre obras y autores locales de diversos tiempos a partir de aspectos en común.

GENARO & COMPAÑÍA La muestra se propone como un espacio para integrar a un artista de la colección del museo, Genaro Pérez, al diálogo con producciones actuales alrededor del retrato como uno de los temas genéricos en el arte. Esta reunión de obras a exponer no implica sólo un conjunto de imágenes en cuestión, sino contextos, ideas, posiciones. La muestra sugiere conceptos sobre el retrato e incita a reflexionar sobre aspectos de la cultura contemporánea, la historia y la representación, entre otros temas.

Genaro Pérez: Nació en Córdoba, el 19 de septiembre de 1839 y falleció en la misma ciudad el 29 de junio de 1900. Fue teólogo y abogado, estudió en el “Aula Académica de Dibujo” que la Universidad de San Carlos había creado en Córdoba, en 1857, bajo la dirección del maestro portugués Luis Gonzaga Cony.En la Basílica Santo Domingo se conserva su celebrado San Jerónimo y los motivos relativos a los Misterios del Rosario. En la Catedral, entre otros cuadros, se encuentra La Asunción de la Virgen. La Compañía de Jesús luce los lienzos de grandes dimensiones de Los Doce Apóstoles. Obtuvo el Segundo Premio en la Exposición Nacional que se realizó en la ciudad de Córdoba en 1871.

:: Genaro Pérez es el anfitrión en este encuentro, ya que lo conocemos como “artista” primero por dar su nombre al museo, y luego por las pinturas de los retratos de sus conocidos que vienen a configurar (justamente por haber sido retratados) una especie de álbum olímpico de personajes femeninos y masculinos de las familias patricias cordobesas.

Genaro habla de sí mismo y de su círculo, de una idea del arte de fin del siglo XIX, y expresa una forma de plasmar en la pintura la ideología de su grupo, conservador y volcado al catolicismo. Genaro era sin dudas conciente del poder aureático de la pintura, de su inmensa capacidad de transformar la imagen en icono del poder, por eso no hay nada inocente en su discurso pictórico. Estos retratos comparten con el realismo protestante de los Países Bajos en el siglo XVII y los formatos académicos volcados al naturalismo que vinieron luego, el intento por investir al ciudadano burgués con los atributos de la aristocracia. Es interesante la calificación de “gótico” que señala Marcelo Nusenovich en su tesis sobre la Sala de “Precursores del Museo” 1 cuando destaca la marca religiosa en las obras. Veremos por siempre a la señora de Molina con su vestido negro que oculta la carnalidad de su cuerpo, austeramente enjoyada, devolviéndonos la mirada con cierta complicidad.

Dicen que Genaro aprendió a pintar de fotos de obras de arte, y pintaba desde las fotos de sus modelos como lo siguen haciendo los pintores realistas actuales. Pintar a partir de la foto es algo secreto porque parece una especie de estafa. Pero esta sospecha es una de las ideas que Genaro trae a colación en la reunión: el lugar de la copia, la relación con el modelo y la consecuente mediación de la fotografía.

El arte idealmente reúne verdad con belleza y la verdad esta ligada a la noción de origen; al dar cuenta de un origen que se manifiesta en el contacto entre lo representado y la obra, algo fundamental queda implícito en el procedimiento de realización. Procedimiento en el caso de la pintura que no es un dispositivo como en el grabado o la fotografía, sino que es huella directa y por ello afectado materialmente por el autor. Asi resulta en un “objeto irrepetible”.

Ese pasaje por la subjetividad del artista esta “autorizado” por su destreza técnica para reproducir la ficción de realidad con sus manos, y en el caso de la figuración es la piedra de toque que determina el valor. En la mimesis se supone que el ideal esta en otro plano y la obra de arte plasma en este mundo ese ideal, por ejemplo a los dioses griegos Marte o Venus como cualidades antropomorfas. De ese modelo surge probablemente la idea de que el arte es médium para la presentación de lo divino en lo mundano y con ello se sustenta la concepción del artista como demiurgo. Hoy entendemos la mimesis como una copia o un calco, una reproducción hiperrealista del poderoso impulso humano de reproducción que el desarrollo tecnológico procura satisfacer sin desvelo. Captar las relaciones formales que dan identidad a un modelo y plasmarlas en la pintura es una de las prácticas que tradicionalmente ejercita el artista.

De aquel arte mimético que la historia denomina clásico queda el imperativo de que esa captación y plasmación debería ser un acto milagroso o mágico indescriptible, y no un producto metodológico de la copia a partir del un dispositivo, por ejemplo fotográfico. La copia parece algo ajeno al arte. Sin embargo no es así. El paradigma del realismo en cualquiera de sus formas se basa en la copia, en volver a hacer lo ya hecho por un mecanismo de traducción de una dimensión a otra. De la cámara negra y los sistemas de grillas en el espacio, pasando por los espejos, las sombras, pantógrafos, a las camaritas fotográficas digitales, hay un largo camino recorrido por artistas como Leonardo Da Vinci, Johannes Vermeer, Vincent Van Gogh, Lucien Freud, obsesionados por poseer en la pintura la representación del ser. Es probable que lo importante para ellos no haya sido sólo captar y plasmar los datos formales de contornos y planos, sino pintar. Ese aspecto anclado en el lenguaje pictórico en sí es, tal vez, lo que hace honor a la noción de aura de la pintura. El ingrediente secreto no es el modo en que se transmutan los datos de una dimensión a otra sino que es el uso subjetivo de la materia pictórica, el tratamiento del color. Genaro habría sometido sus pinturas al arbitrio del registro de la foto a fin de dar la ilusión de identidad. El color es relato en claroscuros que configura la matriz espacial para la ilusión de presencia de acuerdo a los mandatos de la academia y hoy nos propone un diálogo que tensiona las nociones de lenguaje, identidad, originalidad… y también de arte.

Los invitados

Los jóvenes que acompañan en esta oportunidad a Genaro, expresan ideas que se manifiestan en lo producido y tienen ecos en una conciencia ampliada sobre el arte, el lugar del artista y los medios de producción. Los artistas ofrecen obras para ser contempladas reflexivamente, por ello además le otorgo un lugar importante a sus propias palabras, que expresan un compromiso crítico y diverso con la producción de sentido que involucra sus prácticas.

Retrato Virtual es el nombre del proyecto de producción de imágenes gráficas de los usuarios del sistema de Chat en versión Hotmail en Internet, llevado a cabo por Juan Burgos, Carolina Cuervo, Marcos Di Mattía y Sofía Chaíj. Además de las consecuentes variables estéticas, el proyecto abordó el aspecto dialógico que implica el espacio del chat en la red y operó desde una marcada conciencia del espacio virtual/comunicacional en el que se establece la relación entre “artista” y “modelo”. Su obra no debería ser apreciada sin atender a las reflexiones que ellos realizan sobre el modo y el medio de producción.

Valeria López presenta aquí dos propuestas distintas: una a partir de imágenes de fotos carnets en las que puntualiza posiciones y conceptos fuertes sobre la imagen que materializa en la pintura; y otra muy audaz a la que denomina “piezas gráficas”, que son pinturas sobre MDF a partir de obras de arte contemporáneo muy conocidas a las que unifica a partir del procedimiento que le es propio. De allí que esta sea una estrategia básicamente de apropiación y cita de la historia del arte.

Esta noción de retrato del arte, es decir de copiar la obra del artista para introducirlo en el estilo propio, amplía y cuestiona la idea de retrato, de presencia y de original desde la lúcida postura de Valeria.

Juan Suárez viene con un tono totalmente distinto, casi opuesto a Valeria, por ejemplo, y con algunos de los aspectos puestos en juego también, en Retrato Virtual con acento en la intersubjetividad como procedimiento, pero con una actitud desenfadada, con un sesgo emotivo y humorístico. Presenta aquí la noción de autorretrato como identidad en la alteridad. Su obra son fotos en las que registra sus coterráneos y a una irónica campaña publicitaria, para reconocerse él mismo teniendo como eje su nombre propio “Juan”.

Todos ellos, hijos de su tiempo, tienen como horizonte de sus prácticas el espacio comunicacional que hace de la presencia y las referencias a esta, una acción de pública intimidad.

Patricia Ávila

1 “Es gótico porque la moda que domina es un género burgués como el retrato expresa un ethos religioso”. Caras cordobesas. Análisis de la Sala de precursores del Museo Municipal de Bellas Artes Dr. Genaro Pérez de la ciudad de Córdoba. Argentina. 1999. Biblioteca del CEA U.N.C.

Agradecemos especialmente la colaboración del Taller Escuela Municipal de Restauración “Domingo Biffarella”. Administrado por la Asociación de Amigos del Museo Genaro Pérez, el taller escuela ya lleva 18 años de trayectoria y ha recuperado más de 400 obras del patrimonio pictórico de los argentinos; desde el año 2004 es dirigido conjuntamente por la Lic. Prof. Erica Almirón, y la Lic. Felicitas Asbert , egresadas de dicho Taller.

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Un comentario en “CURADORES AL MUSEO

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