ANSELMO PÉREZ

Nada es más abstracto que la realidad

A primera vista podría pensarse que Anselmo Pérez hace fotografía subjetiva, esa corriente que comenzó a practicarse en la Bahuaus, se difundió ampliamente después de la segunda guerra mundial y, de tanto en tanto, reaparece.

Ciertamente, hay en sus trabajos una búsqueda poética dirigida a develar el misterio de lo cotidiano y alguien que no tuviera información precisa sobre lo que él fotografía y sobre la Argentina, podría suponer que lo mueve la búsqueda de la abstracción. Pero una mirada más atenta revela que ese juicio es erróneo y que en su trabajo no hay una búsqueda de evitar la representación o de dar primacía a lo subjetivo sino de ampliar los márgenes del documentalismo.

Un par de ejemplos bastan para ejemplificar esta idea:

En El Minotauro duerme vemos una escalera de mármol cuya baranda cruza en diagonal el primer plano dejando ver, hacia la izquierda, la parte trasera de un auto estacionado en la penumbra de la cochera. El vehículo está cruzado por sombras de barrotes. Tiene abollado el guardabarro pero eso no impide distinguir que se trata de un Falcon de los ‘70. Como los empleados por la represión para secuestrar a quienes resistieron la imposición violenta del neoliberalismo. De a dos, celestes, por la policía de Lacabanne. De cualquier color y sin patentes ni identificación por las tres A. Verde oliva o gris metalizado cuando los emplearon los grupos de tareas de las tres armas.

El título – El Minotauro duerme-, señala inequívocamente que se lo considera en tanto devorador de jóvenes.

La toma fue hecha en el centro de la ciudad de Córdoba. La escalera revestida en mármol y la cerámica del piso también están cruzadas en diagonal por la sombra de la reja. La predominancia de tonos bajos hace intuir algo siniestro.

La fotografía subjetiva no da esta relevancia al referente. Anselmo Pérez sólo toma de ella la cáscara y algunos procedimientos y formas para transformarla en otra cosa. Para hacer un documento que describa en pocos trazos una situación, una época.

En Sueño de un Guaraní vemos la trompa de un avión abandonado que aparece detrás de una tapia de ladrillos cerámicos sin revocar. Hay aquí un señalamiento.

Puedo imaginar la pasión de Anselmo por la fotografía en una ciudad que lo tuvo en primera fila para presenciar los momentos más significativos de las últimas décadas: el cordobazo, la Bienal Kaiser, el desarrollo industrial, su decadencia y recuperación de los últimos años, los cambios en la arquitectura…

Entre otros trabajos, Anselmo Pérez fotografió para la fábrica de ladrillos cerámicos Palmar y para la Fábrica Militar de Aviones. Los materiales que dieron origen a Sueño de un Guaraní son particularmente significativos para él. Pero también para la historia colectiva o la Historia, sin más.

Anselmo carga su cámara cotidianamente y deja que los objetos lo llamen, que le digan con su presencia, que le devuelvan la luz de su mirada y le permitan interpretarlos con el encuadre, con la profundidad de campo, con una cierta gradación de tonos. Pero este deambular está cargado. Cada cosa que ve tiene un significado… Argentina fue el cuarto país del planeta en producir aviones a reacción y Anselmo Pérez vivió todo esto de cerca.

El trabajo de Anselmo Pérez no permite encasillamientos simples.

¿Qué debemos priorizar?, ¿la luz?, ¿el encuadre?,¿los tonos?, ¿las formas? o ¿el valor histórico y la carga documental? No hay respuesta para esta pregunta y en este delicado equilibrio se apoya la vigencia de estas fotos y su inscripción en el contexto del arte contemporáneo.

Nada es más abstracto que la realidad.

RES,

Buenos Aires, abril de 2011

 

JOSÉ ANSELMO PÉREZ – BIO

(Córdoba, Argentina, 1934)

Nace el 1 de diciembre de 1934. Se inicia en la pintura en la Academia de Bellas Artes de la Ciudad de Córdoba, pero abandona estos estudios atraído decididamente por la fotografía artística. Trabaja como laboratorista en la Óptica Ideal, para luego montar su propio Estudio en la Av. Julio A. Roca al 300. A partir del año 1962 y hasta 1968 forma parte del Departamento Fotográfico de la Planta Automotriz IKA. Así a partir de 1963, interviene en decenas de festivales y concursos nacionales e internacionales de la especialidad mereciendo en numerosas oportunidades premios (Medallas de Oro y Plata) en Salones de nuestro país y el extranjero.

Fue el fotógrafo particular de Jolie Libois en todas las presentaciones teatrales de dicha actriz cordobesa.

En 1969 hasta 1974 se desempeña como foto-reportero del diario La Nación, cubriendo momentos y acontecimientos históricos de esa época, en nuestra ciudad.

En 1980 colabora en el periódico Tiempo de Córdoba, para luego dedicarse a la fotografía publicitaria, industrial y de arquitectura en gran formato con la utilización de cámaras especiales para dichas tareas.

En su afán de perfeccionamiento monta su propio laboratorio color y de blanco y negro.

Desde 1990, colabora anual mente con Navidad Asociación Civil.

Ha colaborado, además, con artistas, catálogos de la Segunda y Tercera Bienal Americana de Arte en Córdoba, en el Almanaque de Industrias KAISER Argentina, como foto-reportero de los diarios Córdoba y La Nación. Sus fotos como profesional han sido publicadas en libros de arquitectura y arte.

Sus archivos fotográficos serán digitalizados por el Centro de Documentación Audiovisual de la Universidad Nacional de Córdoba para que formen parte de su colección, y así se convierta en material de consulta para investigadores, docentes, alumnos y público en general.

Desde 2008 su obra “Doña Fermina y su padre”, forma parte de la colección del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa de la ciudad de Córdoba.

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